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jueves, 19 de julio de 2012

35 AÑOS DE LA MANIFESTACIÓN DE LAS OLLAS Y CANASTOS VACÍOS EN FLORENCIA.


El día de ayer 18 de julio se cumplieron 35 años del movimiento social que luchó por la electrificación del Caquetá. a continuación les presento el Testimonio de un dirigente del paro para el diario EL LÍDER

Parálisis de Florencia y manifestación de las ollas y canastos vacíos

Desde las seis de la mañana del lunes 18 de julio de 1977,  en Florencia se inició el movimiento pro-electrificación del Caquetá con la parálisis absoluta de toda la ciudad; posteriormente  los directivos del paro recorrimos la población y verificamos  cómo sus habitantes después del desayuno se volcaban a las calles con algunas banderas de Colombia y del Caquetá, mientras los medios de comunicación daban noticias sobre el civismo de sus habitantes y la solidaridad reinante.
Desde las siete de la mañana se recibieron noticias sobre algunas escaramuzas con la Fuerza pública cuando algunos  pobladores intentaron cerrar  las vías de salida de la ciudad, mientras ciudadanos ondeaban banderas colombianas y entonaban el Himno Nacional; la directiva del Presidente del Paro fue la de no insistir en el taponamiento de las vías hacia el exterior  y  evitar el enfrentamiento entre la Fuerza Pública y la población civil desarmada cuya única fuerza era su unidad y voluntad política colectiva para demandar la presencia social del Estado.
Después de las nueve de la mañana los diversos barrios se fueron desplazando de manera masiva hacia el parque Santander y de allí recorrer las principales vías de la ciudad y llegar nuevamente a la misma plaza, con la finalidad de terminar la “Manifestación de las Ollas y Canastos Vacíos”.
Multitudinaria y pacífica
La manifestación en referencia fue multitudinaria y pacífica, tenía espíritu festivo y de protesta; allí estaban presentes mujeres, hombres, jóvenes y  niños; ella  terminó en el parque central, allí se exigió la liberación de los dirigentes detenidos la noche anterior  al paro,  lo cual fue logrado, a la vez que se   exigía al gobierno entablar negociaciones con la dirección del movimiento social.
En la vieja plaza Pizarro o parque principal de la ciudad,   desde el pedestal donde descansaba el busto de Francisco de Paula Santander, llevaron la palabra, entre otros, el Presidente del movimiento Isaías Beltrán, el Padre Álvaro Serna Álzate en representación del Clero y el Círculo de Periodistas del Caquetá. También intervinieron Reynel Pulecio Yate en representación de los Estudiantes Caqueteños de la Universidad Nacional de Colombia y en   nombre de la Asociación Sindical de Profesores Universitarios (Aspu-Caquetá) tomó la palabra Gabriel Perdomo Castañeda.
PARO CIVICO DE FLORENCIA
ACTA DE COMPROMISO *
Entre el Comité Cívico y el Gobierno Intendencial
El día 18 de julio de 1977, reunidos en el despacho intendencial lo que suscriben este documento llegaron al siguiente compromiso.
1) El gobierno garantiza dar servicio de fluido eléctrico permanente en el perímetro urbano de Florencia en un plazo de 60 días hábiles, contados a partir de la fecha de la firma de esta acta.  Si así no lo cumpliere, el comité  cívico se reserva el derecho de convocar a un nuevo paro cívico.
2) El Gobierno intendencial ejercerá permanentemente actividad ante ICEL para conseguir que el trabajo de interconexión eléctrica, que ese Instituto adelanta quede terminado a más tardar en el mes de diciembre próximo, en cuanto a la línea subestación y adecuación de redes.  Si así no lo cumpliere, el comité cívico se reserva el derecho de convocar a un nuevo paro cívico.
3) Por su parte el comité central garantiza el levantamiento del paro en forma inmediata.  Para constancia se firma en Florencia.  Camilo Torres Hernández, Intendente Nacional del Caquetá; Isaías Beltrán Garzón, presidente del comité cívico; Gabriel Perdomo Castañeda, secretario ejecutivo comité.
* Paro cívico en Florencia.  EN:  Periódico Florencia.  1977,  p 9.
El asunto se tornó confuso cuando algunas voces del comercio se anticiparon a afirmar por los medios de comunicación que se levantaba el movimiento, hecho no esperado, dado que el Comité Central de Paro había dado la directriz de conocer primero sobre cualquier suspensión de la protesta. Toda esta situación engendró confusión y de la protesta  civilizada ocurrida el 18 de julio de 1977 se pasó a la protesta militarizada y reprimida y Florencia fue sometida al imperio del toque de queda.

Florencia bajo el toque de queda

Al día siguiente, el martes 19 de julio de 1977, la gente se levantó sin claridad en torno al levantamiento del movimiento cívico, después que la noche anterior se había llevado a cabo una negociación previa; se convocó entonces a una reunión  del Comité Central de Paro en el Colegio Nacional Femenino. Sea de anotar que en este comité se expresaban  las Juntas Comunales  de cerca de treinta barrios, las voces interesadas y contradictorias del establecimiento liberal del antiguo MRL (Movimiento Revolucionario Liberal de López), turbayistas y conservadores. También hacían presencia los sindicatos, las corrientes sociales de izquierda tales como el Movimiento Organicémonos (sector dominante en Aica), El Moir, la Unión Revolucionaria Socialista, el Partido Comunista y otros; en fin, el Comité Central de Paro, era una torre de babel. En esta reunión  Isaías Beltrán Coordinador del movimiento informó sobre las conversaciones con el gobierno. Allí se planteó la discusión de ampliar los objetivos del paro, incluyendo negociar  el arreglo de calles y carreteras; entonces se aludía a  la ciudad con el apelativo de “Florencia huecos viuda de Hoyos”.
Aproximadamente a las once de la mañana el Alcalde conservador Silvio Rubiano Suárez, llamado “el  Alcalde de la mala hora”, siguiendo la costumbre de las élites sociales y gobernantes del país de sofocar y aplastar los movimientos sociales, avalado por el Intendente, decretó el toque de queda; entonces, en barrios como el Juan XXIII, La Bocana, Circacia, La Vega y otros, las gentes en las calles sufrían el efecto de los gases lacrimógenos lanzados por la fuerza pública sobre la población civil indefensa, siendo la protesta cívica  agredida y  militarizada por el gobierno.
Dada la represión oficial y el toque de queda el presidente del movimiento, el secretario general y otros miembros de la dirigencia del paro nos refugiamos en la Curia; desde allí se  escuchaba el ruido de las bombas lacrimógenas lanzadas por la Fuerza pública y de vez en cuando se escuchaban disparos en la ciudad; después de las diez de la noche por intermediación de un sacerdote llegado de Bogotá, fuimos  llevados al Batallón Juanambú; allí estaba el Intendente del Caquetá pero estuvo en silencio; la palabra la tomaron los militares quienes plantearon la gravedad de la situación,  ellos mismos reconocieron la existencia de dos muertos.
Dado  que se había cumplido el objetivo del paro, se había logrado una negociación y sobre todo para  evitar mayores violencias se acordó levantar el paro a partir de un comunicado emitido después de las dos de la mañana del día 20 de julio.
Después del paro, según la revista Alternativa, “Voceros de la ciudadanía exigieron el cambio del Intendente Camilo Torres, quien se ha dedicado a perseguir los campesinos y a ordenar detenciones masivas. Igualmente trascendió que Torres Hernández, llevó con dineros del Estado la electrificación a una finca que posee cerca de Florencia, pavimentando la carretera que conduce de esta capital a la misma”.
En agosto cayó el intendente y el Presidente López Michelsen nombró al abogado conservador Adolfo Guillermo Cadena como nuevo Intendente del Caquetá.
Poco tiempo después la interconexión eléctrica fue un hecho efectivo en la capital del Caquetá; evidentemente este servicio fue una conquista social dolorosa, producto de un movimiento que mostró el coraje y decisión de un  pueblo  y dejó duras lecciones para gobernantes, dirigentes sociales,  políticos y  para todo el pueblo caqueteño.
Manifestación de las Ollas y Canastos vacíos. 18 de julio de 1977.
Dirigentes del paro cívicos arengan a la multitud.
Fotografía tomada desde el público  en el preciso momento de la protesta.

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